Bogotá registró 26,4 °C el 30 de septiembre de 2026, la temperatura más alta desde que hay mediciones. La combinación de un El Niño que se perfila como muy fuerte, cielos sin nubes, vientos débiles y el calor que acumula la ciudad explica el récord.
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La respuesta corta: El Niño, cielo despejado y aire quieto
El dato lo marcó la estación Nueva Generación, en la localidad de Suba: 26,4 °C el 30 de septiembre. El récord anterior de la ciudad era de 25,8 °C, del 29 de enero de 2024. La víspera, la misma estación ya había llegado a 25 °C, cuando su máximo anterior era de 24,2 °C y databa de 2002.
Son cifras muy altas para una ciudad cuya temperatura media ronda los 13 °C y que el IDEAM, el instituto meteorológico de Colombia, clasifica como de clima frío y muy seco.
Según el IDEAM, detrás del calor hay varios factores a la vez: el fenómeno de El Niño, la falta de nubes, los vientos débiles, el efecto de isla de calor de la propia ciudad y el calentamiento global.
Cómo puede hacer tanto calor a 2.640 metros
Bogotá está a 2.640 metros sobre el nivel del mar. A esa altura el aire es más fino y seco, y eso tiene un efecto doble. De día, cuando no hay nubes, la radiación del sol llega al suelo con toda su fuerza. De noche, ese calor se escapa rápido hacia la atmósfera, porque no hay una capa de nubes que lo retenga como una manta.
Por eso la ciudad puede pasar del calor del mediodía al frío de la madrugada en pocas horas. El 1 de octubre, las diferencias de temperatura entre localidades llegaron a 12,3 °C.
A eso se suman otros dos factores que señala el IDEAM. Los vientos débiles dejan el aire caliente estancado sobre la ciudad, sin que se renueve. Y el asfalto y el concreto absorben calor durante el día y lo liberan despacio por la tarde: es lo que se conoce como isla de calor urbana, la razón por la que una ciudad está más caliente que el campo que la rodea.
El papel de El Niño en 2026
El Niño es un calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial que altera los vientos y, en Colombia, reduce las lluvias en la región andina. Lo explicamos con más detalle en qué son El Niño y La Niña.
El de este año apunta a ser excepcional. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) mantenía el 10 de septiembre un aviso de El Niño, con una anomalía de +1,8 °C en agosto en la zona de referencia del Pacífico. Calculaba más de un 90 % de probabilidad de un evento muy fuerte y un 75 % de que, entre octubre y diciembre, supere en intensidad a todos los registrados desde 1950.
El IDEAM, por su parte, da más de un 90 % de probabilidad de que el fenómeno se mantenga hasta el primer trimestre de 2027, con más temperatura y menos lluvia. Bogotá no es un caso aislado: en agosto, 48 municipios del país marcaron temperaturas récord.
Qué esperar en los próximos meses
Con El Niño fortaleciéndose hasta final de año, los expertos prevén menos lluvia y más presión sobre el agua y la energía. El 21 de septiembre, el alcalde Carlos Fernando Galán aseguró que no habrá racionamiento de agua en Bogotá, aunque advirtió de una posible crisis energética. El sistema Chingaza, que abastece a la ciudad, estaba al 93,94 %, con tendencia a bajar.
Otros municipios cercanos lo tienen más difícil. A comienzos de septiembre, Facatativá advirtió que solo tenía agua para 15 a 20 días al ritmo de consumo de entonces.
Para el día a día, el IDEAM recomienda hidratarse con frecuencia y protegerse del sol, porque la radiación es alta incluso cuando la temperatura no lo parece.
Errores comunes sobre el calor en Bogotá
Un error frecuente es pensar que en una ciudad fría el sol no quema. Es al revés: con poca nubosidad, la radiación llega directa al suelo y a la piel, y por eso el IDEAM insiste en la protección solar.
Otro es atribuirlo todo a El Niño. El fenómeno pesa mucho, pero el IDEAM también apunta a factores locales, como la isla de calor de la ciudad o los vientos débiles, y al calentamiento global, que hace más probables estos picos.
Y un tercero: dar por cerrada la cifra. El récord de 25,1 °C de febrero de 2017 aguantó casi siete años; el de enero de 2024 ha durado menos de tres.
Mientras El Niño siga ganando fuerza, conviene seguir los avisos del IDEAM y del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos, cuidar el consumo de agua y no salir sin protección solar en las horas centrales del día. Si el pronóstico se cumple, el calor y la falta de lluvia podrían prolongarse hasta comienzos de 2027.




