
Por ahora, los datos no muestran una destrucción masiva de empleo por la inteligencia artificial. Lo que sí aparece son señales concretas: menos contrataciones de jóvenes en algunas ocupaciones muy expuestas y una transformación de tareas, sobre todo administrativas.
En este artículo
La respuesta corta: transformación sí, «apocalipsis» de momento no
El estudio más citado para responder a la pregunta lo publicaron en octubre de 2025 el Budget Lab de la Universidad Yale y la Brookings Institution, en Estados Unidos. Su conclusión: desde la llegada de ChatGPT, en noviembre de 2022, no hay una «disrupción perceptible» del empleo. Los cambios en el tipo de trabajos que hace la gente ya venían de 2021, antes de la IA generativa, y no se han acelerado.

Los propios autores piden prudencia: su análisis no predice el futuro, la muestra es pequeña y lo irán actualizando. Recuerdan, además, que las computadoras tardaron casi una década en generalizarse en las oficinas.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) llega a una idea parecida desde otro ángulo: pocos empleos están formados por tareas que la IA actual pueda hacer por completo, y lo más probable es que los trabajos se transformen más que desaparezcan.
Cómo se mide el efecto de la IA en el empleo
Los investigadores usan sobre todo el concepto de exposición: qué parte de las tareas de un trabajo podría hacer o ayudar a hacer la IA. Estar expuesto no significa perder el empleo; puede significar que una parte del trabajo cambie.
Con ese enfoque, el índice de la OIT y el instituto polaco NASK analizó casi 30.000 tareas y concluyó en 2025 que uno de cada cuatro empleos del mundo está potencialmente expuesto a la IA generativa. La proporción sube al 34 % en los países de ingresos altos y baja al 11 % en los de ingresos bajos.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) dio en enero de 2024 una cifra más amplia: casi el 40 % de los empleos del mundo se verán afectados, cerca del 60 % en las economías avanzadas. Su directora, Kristalina Georgieva, advirtió que la IA probablemente aumentará la desigualdad si no se acompaña de políticas.
Exposición y despidos son cosas distintas. Por eso los estudios que miran datos reales de empleo, como el de Yale, encuentran efectos mucho menores que las cifras de exposición.
Dónde ya se notan cambios
Que no haya un efecto general no significa que no haya ninguno. Un estudio de la Universidad Stanford, dirigido por el economista Erik Brynjolfsson y publicado en agosto de 2025, usó datos de nóminas de la mayor empresa del sector en Estados Unidos. Encontró una caída relativa del 13 % en el empleo de jóvenes de 22 a 25 años en las ocupaciones más expuestas, como la programación o la atención al cliente por teléfono.
El matiz es importante. En esas mismas ocupaciones, el empleo de los trabajadores con más experiencia se mantuvo o creció. Las pérdidas se concentraron donde la IA sustituye tareas, no donde las complementa, y se produjeron porque se contrató a menos gente, no porque bajaran los sueldos.
La OIT señala otro grupo especialmente expuesto: los trabajos administrativos, como la introducción de datos o la gestión de agendas. La exposición también es mayor entre las mujeres: el 4,7 % del empleo de las mujeres está en la categoría de más riesgo, frente al 2,4 % del de los hombres.
Mitos y errores comunes
«La IA destruirá la mitad de los empleos». Las cifras de exposición, del 25 % o el 40 %, miden empleos que pueden cambiar, no puestos que vayan a desaparecer.
«Si los datos no muestran nada, no hay de qué preocuparse». Los propios investigadores de Yale aclaran que su estudio no es una predicción, y el de Stanford ya detecta efectos en jóvenes. Los cambios tecnológicos suelen tardar años en notarse en las estadísticas.
«Solo habrá pérdidas». El informe Future of Jobs 2025 del Foro Económico Mundial, basado en más de 1.000 grandes empresas, prevé para esta década 170 millones de empleos nuevos y 92 millones desplazados por distintas tendencias, entre ellas la IA, con un saldo positivo de 78 millones. Entre los que más crecen están el análisis de datos, la propia IA, la ingeniería ambiental, la educación y los cuidados.
La OIT recomienda reforzar la formación digital, en especial de las mujeres, y que los trabajadores participen en las decisiones sobre cómo se usa la IA. Hemos analizado otros usos de esta tecnología, por ejemplo en la justicia.
Preguntas frecuentes
¿La inteligencia artificial está quitando empleos?
Por ahora, los estudios no encuentran una destrucción general de empleo. Sí hay señales en grupos concretos, como los jóvenes en ocupaciones muy expuestas en Estados Unidos.
¿Qué trabajos están más expuestos a la IA?
Según la OIT, los administrativos, como la introducción de datos o la gestión de agendas. Stanford señala también la programación y la atención al cliente.
¿Cómo prepararse?
Los organismos internacionales recomiendan formación en habilidades digitales y programas de recualificación. El FMI también pide redes de protección para los trabajadores más vulnerables.
Los estudios seguirán actualizándose y los próximos años dirán si las señales en jóvenes y tareas administrativas se extienden. Mientras tanto, la recomendación que comparten la OIT y el FMI es clara: invertir en formación digital y en programas de recualificación, y no dejar fuera de esas decisiones a los propios trabajadores.

