¿Son fiables los relojes inteligentes? Qué miden bien y qué solo estiman

Universo Actual · 5 min de lectura
Reloj inteligente en la muñeca con una aplicación de salud en pantalla
Foto: energepic.com / Wikimedia Commons (CC0)

Los relojes inteligentes miden con bastante precisión el pulso y los pasos, pero las calorías, las fases del sueño o el estrés son estimaciones que pueden fallar mucho. Sirven para ver tendencias y como alerta, nunca para diagnosticarse.

En este artículo

La respuesta corta: pulso y pasos, sí; calorías, con mucha cautela

El estudio más citado lo hizo la Universidad Stanford en 2017. Probó siete dispositivos con 60 voluntarios que corrían en cinta y pedaleaban, y comparó sus datos con un electrocardiograma y con el análisis del aire que respiraban, un método de laboratorio para medir la energía gastada.

En frecuencia cardíaca, la mayoría se equivocó solo en torno a un 5 %. En calorías, el resultado fue muy distinto: los errores fueron de entre un 20 % y un 93 % según el aparato. Los fallos fueron mayores en personas de piel más oscura, con más peso y en hombres, lo que sugiere, según el investigador Euan Ashley, que las fórmulas se ajustan con grupos de personas poco variados.

La conclusión coincide con lo que explica Jair Bustos, académico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, en Chile: el pulso y los pasos se miden con bastante precisión; el resto son cálculos con un margen de error importante.

Cómo funciona: medir no es lo mismo que estimar

La clave está en la diferencia entre lo que el reloj mide y lo que calcula. El pulso y los movimientos los registran directamente sus sensores. Las calorías, el estrés o las fases del sueño, en cambio, salen de fórmulas que combinan esos datos con la edad, el peso o la altura. Si la fórmula no se ajusta bien a una persona, el número final puede alejarse mucho de la realidad.

Con el sueño pasa algo parecido. Un estudio de 2024 publicado en la revista Sensors comparó tres dispositivos con la polisomnografía, la prueba que se hace en un laboratorio de sueño. Los tres acertaron en más del 95 % de los casos al distinguir si la persona dormía o estaba despierta. Pero al separar fases, como el sueño ligero, el profundo o el REM, el acierto bajó a entre el 50 % y el 86 %, según el aparato y la fase. Conviene saber que ese estudio lo financió una de las marcas analizadas.

Por eso, los datos del sueño sirven para ver hábitos y tendencias, no para medir la calidad del descanso con precisión. Si quieren saber más sobre por qué importa dormir bien, aquí explicamos los beneficios del sueño.

Arritmias y oxígeno: alertas útiles, pero no diagnósticos

Algunos relojes avisan si detectan un pulso irregular. El ejemplo más estudiado es el Apple Heart Study, en el que participaron más de 400.000 personas y que publicó en 2019 la revista médica NEJM. Solo el 0,5 % recibió un aviso, y de ellos el 34 % tenía fibrilación auricular confirmada, un tipo de arritmia. El estudio lo financió Apple.

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El médico Sekar Kathiresan, del Hospital General de Massachusetts, explicó el problema: cuando una enfermedad es poco frecuente, incluso una prueba muy precisa da muchos falsos positivos, sobre todo en usuarios jóvenes. Según la Universidad de Míchigan, estos relojes están autorizados en Estados Unidos para un uso previo al diagnóstico, no para tomar decisiones clínicas, y sus falsas alarmas llevan a consultas y preocupación innecesarias.

Con el oxígeno en sangre ocurre algo similar. La OCU recuerda que una saturación del 95-100 % es normal en personas sanas, pero que estas mediciones son solo orientativas.

Errores comunes al usar el reloj para cuidar la salud

«Si el reloj dice que estoy bien, estoy bien». La OCU advierte que estos aparatos no se diseñaron como dispositivos médicos y pueden dar una falsa sensación de seguridad. Ante síntomas, lo indicado es consultar a un profesional de la salud aunque el reloj no marque nada.

«Puedo comer según las calorías que quemé». Con errores de hasta el 93 %, guiarse por esa cifra para decidir cuánto comer puede llevar a conclusiones equivocadas.

«El reloj me diagnostica la presión alta». Según Bustos, su precisión aún no basta para diagnosticar enfermedades como la hipertensión.

«Más datos, más tranquilidad». No siempre: la OCU señala que una mala interpretación puede aumentar la ansiedad. También recuerda revisar qué hace la aplicación con los datos de salud, por privacidad.

Preguntas frecuentes

¿Qué mide mejor un reloj inteligente?

La frecuencia cardíaca y los pasos, con errores pequeños en los estudios. Las calorías, el estrés y las fases del sueño son estimaciones con mucho más margen de error.

¿Un reloj inteligente puede detectar una arritmia?

Algunos pueden avisar de un pulso irregular, pero no diagnostican. Si aparece un aviso o hay síntomas, hay que consultar a un médico, que confirmará o descartará el problema con pruebas clínicas.

¿Son fiables los datos de sueño del reloj?

Distinguen bien cuándo se duerme y cuándo no, pero fallan más al separar las fases del sueño. Sirven para ver tendencias, no para evaluar un trastorno del sueño.

El reloj inteligente puede ser un buen aliado para moverse más, vigilar el pulso o detectar cambios que merecen una consulta. Lo razonable es usar sus datos como tendencia y no como diagnóstico, y llevar cualquier duda o síntoma al médico, que es quien puede interpretarlos con pruebas clínicas.

Fuentes consultadas (6)