¿Quién inventó la piñata y cuál es su origen?

Las piñatas, esas coloridas creaciones que nos invitan a celebrar con alegría, han sido testigos de innumerables momentos festivos. Pero, ¿alguna vez te has preguntado quién y dónde se inventó la piñata? Sumérgete con nosotros en este viaje a través del tiempo y las culturas para desentrañar el misterio de su origen y descubrir el profundo significado que encierran.

Los primeros registros indican que durante las festividades del Año Nuevo chino, se utilizaban figuras de animales rellenas de semillas para celebrar la llegada de la primavera. Estas creaciones, llamadas «péndolas», llegaron a Europa a través de la Ruta de la Seda y se integraron a las celebraciones italianas, donde fueron adoptadas por la Iglesia Católica. Con el tiempo, la tradición de la piñata se trasladó a México durante el periodo colonial, donde evolucionó y se fusionó con festividades locales, como las posadas, adquiriendo su forma característica y convirtiéndose en un elemento icónico de las celebraciones mexicanas.

Las dos versiones del origen de la piñata, China y Marco Polo

Dos leyendas se entrelazan para dar vida a la historia de las piñatas. La primera nos lleva a la antigua China, a los viajes de Marco Polo. En sus crónicas, este mercader veneciano relata cómo presenció la celebración del Año Nuevo chino, donde una figura de buey rellena de semillas estaba rota. Marco Polo, al llevar esta tradición a Italia, marcó el inicio de un viaje que llevaría las piñatas a España y, finalmente, al Nuevo Mundo.

La segunda versión, por otro lado, nos transporta a la civilización maya. Se dice que los mayas practicaban un juego con los ojos vendados, tratando de romper una olla de barro llena de cacao. Dos historias, dos orígenes posibles para una tradición que ha dejado una huella imborrable.

El giro religioso, la piñata como herramienta de evangelización

Tras la Conquista, las piñatas experimentaron una metamorfosis espiritual. Los monjes, buscando métodos para la evangelización, adoptaron las piñatas como un recurso didáctico. Originalmente confeccionadas con ollas de barro o cartón, las piñatas tomaban forma de estrella con siete picos, cada uno simbolizando un pecado capital.

  • Los siete picos, un simbolismo profundo: Cada pico de la piñata representaba uno de los siete pecados capitales: pereza, envidia, gula, ira, lujuria, avaricia y soberbia. Así, la tradición de romper la piñata se convirtió en un acto simbólico de vencer las tentaciones de la vida.
  • El palo, la fuerza contra el mal: El palo utilizado para golpear la piñata no era simplemente un instrumento, sino un símbolo de la fuerza necesaria para vencer al mal y destruir la falsedad y el engaño.
  • Ojos vendados, fe ciega en dios: La venda que cubría los ojos de quienes intentaban romper la piñata era un recordatorio de la fe ciega en Dios. En la oscuridad, la confianza en lo divino guiaba cada golpe.
  • Oropel y colores, vanidades del mundo y tentaciones del demonio: Los colores brillantes y el oropel añadidos a las piñatas simbolizaban las vanidades del mundo y las tentaciones del demonio. La extravagancia visual contrastaba con la simplicidad espiritual.
  • El interior, recompensa por vencer el pecado: El relleno de frutas y dulces dentro de la piñata no era solo una delicia, sino la recompensa por vencer el pecado. Cada golpe exitoso era una victoria moral celebrada con un festín de dulces.
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El momento de la piñata en una celebración de cumpleaños.

De lo religioso a lo popular, la piñata en las posadas y más allá

Con el tiempo, el significado religioso de las piñatas se fusionó con las celebraciones de las posadas, convirtiéndolas en una tradición arraigada en las festividades decembrinas. Los cánticos alegres resonaban mientras se intentaba romper la piñata: «No quiero oro, ni quiero plata, yo lo que quiero es romper la piñata».

Prohibición y persistencia: la voz del pueblo frente al clero

Sin embargo, la diversión no estuvo exenta de controversias. Entre 1788 y 1796, el clero decidió prohibir las piñatas debido a la incorporación de cánticos con toques pícaros. A pesar de la restricción, el pueblo no hizo caso, y la Iglesia finalmente levantó el veto, reconociendo la arraigada presencia de las piñatas en la cultura popular.

Hoy en día, las piñatas han trascendido las posadas para convertirse en elementos esenciales en una variedad de celebraciones. Cumpleaños, primeras comuniones, bautizos, fiestas infantiles y eventos para adultos: no hay límites para la diversidad de piñatas en forma, color y personajes.


Las piñatas son mucho más que simples adornos festivos. Son testigos de una rica historia que abarca culturas y continentes, llevando consigo significados profundos y simbólicos. La próxima vez que te enfrentes a una piñata, recuerda que estás participando en una tradición que ha resistido el paso del tiempo y ha evolucionado, pero que sigue siendo una fuente inagotable de alegría y celebración. ¡Dale, dale, dale, no pierdas el tino!

Leonardo Linares
Redactor de Ciencia. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Buenos Aires.

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