La leyenda de Tukákame, un relato milenario que perdura en Nayarit

Nayarit, con sus paisajes costeros y su exquisita gastronomía, revela en sus raíces una narrativa más profunda que va más allá de sus atractivos turísticos. En el corazón del desierto de Wirikuta, surge una leyenda que ha resistido el paso del tiempo entre las creencias arraigadas del pueblo huichol: La leyenda de Tukákame. Esta narrativa se sumerge en la figura de Tukákame, un ser devorador de almas que acecha a aquellos que se aventuran en la vastedad del desierto nayarita, tejiendo su leyenda en los intrincados caminos de la región.

La leyenda de Tukákame se eleva desde las sombras del desierto, convirtiéndose en un relato que ha trascendido generaciones en la cosmovisión huichol. Este ser, cuya existencia se manifiesta en Wirikuta, se presenta como un devorador de almas, acechando a aquellos que se aventuran y se pierden en los enrevesados senderos del desierto nayarita. La leyenda de Tukákame, con su manto de misterio, perdura como un eco en el tiempo, recordándonos la complejidad y la profundidad de las creencias arraigadas en la tierra de Nayarit.

Huichol, un pueblo de tradiciones y creencias intactas

Nayarit no solo es geografía y gastronomía, es también hogar de una parte significativa del pueblo huichol, cuya cosmovisión se teje con hilos de tradiciones y costumbres ancestrales. Este pueblo indígena se distingue por conservar su identidad con mínimo sincretismo, manteniendo viva una rica herencia cultural. En este contexto arraigado, surge la leyenda del tukákame, un ser que, según las creencias huicholes, se alimenta de carne humana en descomposición, causando demencia en aquellos que tienen la desgracia de cruzarse en su camino.

¿Cuál es la leyenda original de Tukákame?

El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, en su obra «Historias ancestrales», rescata el relato que rodea a Tukákame. Se dice que este ser siniestro se cierne sobre los huicholes que padecen enfermedades graves o caminan solos en el desierto cuando cae la noche. La presencia del tukákame es inconfundible, anunciada por un olor horripilante que precede a su llegada. El ser lleva consigo un cinturón de huesos que suenan como cascabeles huicholes, cada hueso representa a una de las desafortunadas almas que ha devorado.

RELACIONADO |  La Playa del Amor, un tesoro escondido en las Islas Marietas

La propuesta macabra de Tukákame y su condena eterna

Según el libro «Monstruos Mexicanos», en los albores del tiempo, los dioses dieron vida a la abuela luna, Tarika, cuyo nombre cambiaba a Utsa en las noches de luna llena cuando descendía a los subsuelos. De su corazón surgieron los demonios necrófagos y los pájaros de la muerte, incluyendo buitres, zopilotes, tecolotes y búhos. En un momento crítico, cuando los pájaros de la muerte rondaban los cuerpos de los difuntos huicholes, Tukákame sugirió una propuesta macabra: consumir los cuerpos para que sus espíritus acompañaran a los vivos.

Sin embargo, esta idea fue rechazada por los ancianos, lo que llevó a una segunda propuesta: colocar los cuerpos en una cueva para que la abuela Utsa los cuidara. Trágicamente, en la oscuridad de la noche, Tukákame traicionó el pacto y devoró los cuerpos, manchando su ropa con la sangre coagulada de la descomposición.

La leyenda de Tukákame persiste en Nayarit, especialmente en el desierto de Wirikuta, conocido como la tierra del peyote. Este lugar sagrado para los huicholes ha sido testigo de numerosas personas que se han perdido entre sus senderos, siendo presa potencial de este ser devorador de almas. La oscura historia de Tukákame, llena de traición y maldición, sigue rondando entre las dunas del desierto, recordándonos que incluso en los lugares más bellos, la oscuridad de la leyenda puede emerger y teñir la realidad con un manto de misterio y temor.

Leonardo Linares
Redactor de Ciencia. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Buenos Aires.

También podría interesarte

Lo más visto