¿Se puede pisar un planeta gaseoso como Júpiter?

En nuestro sistema solar, cuatro colosos gaseosos reinan con majestuosidad: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Estos gigantes, principalmente compuestos de hidrógeno y helio, han influido de manera significativa en la evolución de nuestro rincón galáctico. Sin embargo, su estudio presenta un desafío único: no poseen una superficie sólida sobre la cual una nave pueda aterrizar, no se puede pisar un planeta gaseoso.

Con diámetros que superan los 100,000 kilómetros, Júpiter y Saturno son inconfundiblemente gigantes gaseosos. Urano y Neptuno, aunque también ricos en gases, revelan densidades que sugieren la presencia de núcleos proporcionalmente más grandes, clasificándolos como gigantes de hielo. La pregunta que se plantea es: ¿se puede pisar un planeta gaseoso?

El desafío de estudiar lo inexplorado

El misterio que rodea a estos gigantes gaseosos se debe a la ausencia de una superficie sólida. En lugar de ello, nos enfrentaremos a una inmersión en su atmósfera a lo largo de cientos o miles de kilómetros, donde el gas se densifica y calienta hasta un punto en el que la vida tal como la conocemos sería imposible. Incluso sondas robóticas que se aventuran en estas profundidades enfrentarían un destino de aplastamiento y carbonización.

Gran parte de nuestra comprensión de estos gigantes proviene de observaciones telescópicas y misiones que han sobrevolado sus atmósferas sin adentrarse en ellas. Las características de la atmósfera superior, como la Gran Mancha Roja de Júpiter o el hexágono de nubes en el polo norte de Saturno, son reveladas gracias a estas técnicas de observación. Sin embargo, el interior de estos mundos permanece en gran parte inexplorado.

La misión sonda Galileo

Hasta la fecha, la sonda Galileo es la única misión que se ha aventurado en la atmósfera de un gigante gaseoso. Al sumergirse en la atmósfera de Júpiter, Galileo recopiló datos cruciales durante 61 minutos y 140 kilómetros antes de perderse en el abismo del planeta. Estos datos han arrojado luz sobre los enigmas de Júpiter, desde vientos sorprendentemente fuertes hasta la composición química de su atmósfera.

Descifrando los misterios de Júpiter

Los datos recopilados por Galileo revelaron que los vientos en Júpiter alcanzan velocidades de hasta 610 km/h, desafiando las expectativas y sugiriendo una fuente interna de calor. La abundancia de nitrógeno, carbono y azufre indicó que estos elementos podrían haber llegado a Júpiter a través de colisiones cósmicas. Además, la presencia de argón, criptón y xenón en la atmósfera joviana sugiere una historia intrigante de formación lejos de la órbita actual del planeta.

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El camino a futuras misiones

A pesar de los valiosos datos proporcionados por la sonda Galileo, la necesidad de misiones más extensas se hace evidente. La comprensión completa de estos gigantes gaseosos requiere exploraciones más profundas. Sin embargo, surge un dilema: la posición en constante cambio de los planetas en sus órbitas presenta una ventana de oportunidad limitada para lanzar misiones a Neptuno y Urano.

La ventana óptima para una misión a Neptuno sería entre 2029 y 2030, mientras que para Urano sería entre 2030 y 2034. Este cronograma ajustado destaca la urgencia de actuar rápidamente, ya que los planetas no esperan a los exploradores terrestres. La planificación y ejecución de misiones futuras a estos mundos distantes se convierten en una carrera contra el tiempo.

Diferencia entre planetas rocosos y gaseosos

La imposibilidad práctica de pisar un planeta gaseoso nos lleva a reflexionar sobre la distinción entre los planetas rocosos y gaseosos en nuestro sistema solar. Mercurio, Venus, la Tierra y Marte conforman la primera categoría, con superficies sólidas que los hacen más accesibles para la exploración humana. En contraste, Júpiter, Saturno, Neptuno y Urano, aunque ricos en fluidos, carecen de una superficie firme para que los astronautas pongan un pie.

Marte vs. júpiter

La idea de poner un pie en Júpiter parece una fantasía, dada la falta de una superficie sólida. En cambio, Marte, como planeta rocoso, se ha convertido en un objetivo más plausible para la exploración humana. Misiones actuales, como Perseverance y su helicóptero Ingenuity, están desentrañando los misterios del Planeta Rojo, explorando su superficie en busca de signos de vida y estudiando su atmósfera.


En la búsqueda continua de entender el cosmos, la exploración de los gigantes gaseosos se presenta como un desafío intrigante. Aunque pisar Júpiter sigue siendo un sueño lejano, las sondas robóticas y las misiones futuras prometen desentrañar los misterios de estos colosos celestiales. Mientras contemplamos el cielo nocturno, recordemos que, aunque pisar un planeta gaseoso pueda ser una hazaña imposible, nuestra curiosidad y tecnología nos permitirán seguir explorando y descubriendo los secretos del vasto universo que nos rodea.

Leonardo Linares
Redactor de Ciencia. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Buenos Aires.

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